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Arsenal de Cartagena (III). Historia: Hacia nuestros días




Navío de Isabel II durante su visita a Cartagena
Durante el reinado de Isabel II, la atención prioritaria concedida al poder naval, lleva, en consecuencia, a una potenciación de los Arsenales. Así, en el de Cartagena, en 1849, se acometen importantes obras de ampliación que duraron 17 años.

De aquella época, que puede considerarse como principio de la segunda etapa en las singladuras del Arsenal, data la ingeniosa instalación, constituida por tres gradas horizontales, un dique receptor y otro flotante.

La revolución industrial alcanza al Arsenal en 1889, año en que se procede a la electrificación de los talleres y edificios administrativos, propiciando la construcción de un dique seco de grandes dimensiones provisto de una eficaz y rápida estación de bombeo.

En 1909, parte de la zona industrial es cedida a la Sociedad Española de Construcción Naval, para ser explotada, bajo contrato, al servicio de la Armada.

fotos de una flotilla de submarinos en el Dique del
Arsenal Militar en Ferrol , del 3 y 4 de agosto de 1928
En 1918, las fosas de los diques secos construidas por Feringán, comenzaron a servir como muelles de atraque de Submarinos, y que tras su reciente remodelación todavía sirven.

En 1947 se rescinde el contrato con la citada sociedad, subscribiéndolo con la recién creada Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares. Desde entonces, esta zona industrial aneja ha evolucionado de acuerdo con las exigencias de los programas navales decididos por el Estado Mayor de la Armada y los planes de mantenimiento determinados por la Jefatura de Apoyo Logístico. Entre las diversas instalaciones que han potenciado esta zona industrial, cabe destacar, por su funcionalidad y capacidad el carenero con sistema “Sincro Lift” que presta servicio desde 1977.

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