sábado, 23 de noviembre de 2013

ESTEPA: Una de Historia, Mantecados y Batallas

BREVE HISTORIA DE ESTEPA

Esta localidad está situada en la falda de la Sierra de Estepa, en el monte de Becerreros, y éste macizo situado a su vez en elvalle del Genil a 110 km de Sevilla.

Tiene un pasado antiquísimo, en sus estribaciones se han encontrado resto de razas libio-fenicias y libio-púnicas, como herramientas hechas de sílex.

En la zona conocida como el Cerro de San Cristóbal se asienta en la aldea el pueblo turdetano que sería conocido como “Astaza” ó “Astaza según el autor Tito Livio.

Se han descubierto dos asentamientos antiguos, uno de ellos en la zona llamada de "Los Canterones" y otro donde actualmente se encuentra la propiaEstepa.

Aún no existe unanimidad sobre el nombre que recibió antaño Estepa, se barajan dos: "Astapa" y "Ostippo".

En época Romana se denominó Ostippo y pertenecía a Écija (Conventus de Astigi) . La ciudad romana ocupó la parte alta de la ciudad, pero se han conservado pocos vestigios como por ejemplo las inscripciones en lápidas funerarias, ánforas, el itinerario de Antonino, un pequeño fragmento de la ley municipal que convierte a Ostippo en municipio Flavio.

Es en este momento cuando se puebla la llanura existente al norte de Estepa, como lo atestiguan los numerosos restos de explotaciones agrícolas que en algunos casos serían pequeñas poblaciones.

Del período de ocupación visigodo, perteneció al Reino de Tolosa, del que se conoce el hallazgo de una necrópolis en la zona noroeste de la ciudad, en el que se han encontrado la tapa de un sarcófago paleocristinao, un ladrillo paleocristiano con motivos religiosos,...

Con la ocupación árabe, se le cambia el nombre por el de “Hisn Istabba”, estuvo dotada de alcazaba, mezquita y medina, siendo también la cabeza de uno de los distritos musulmanes. Por su situación fronteriza, fue conquistada por el reino taifa de Granada a finales del siglo IX, y ser canjeada más tarde por Alcalá la Real.

De este período musulmán han aparecido algunos restos como la llamada "mano de Fátima" o RHAMSA, símbolo de divinidad en la cultura musulmana y que según la tradición popular, la mano corresponde al nombre de Alá, a los cinco dogmas del Islam y al número de oraciones diarias.

Fue conquistada la fortaleza de Hisn Istabba, Estepa, por el rey Fernando III “el Santo”, el día 15 de agosto de 1241 pasando a formar parte de la Corona. Años más tarde, el rey Alfonso X “el Sabio” entregaría la villa a la Orden de Santiago en 1267, como compensación a su ayuda militar y para garantizar de su defensa, ya que por su situación geográfica, Estepa era una villa estratégicamente clave de frontera en la guerra contra el reino nazarí.

Desde 1267 sería la sede de los Maestres de la Orden de Santiago, los cuales la repoblarán y mantendrán su control hasta 1559. Ese año sería vendida por la corona a la casa nobiliaria de los Centuriones, familia originaria de Génova, con la que se crearía el Marquesado de Estepa y con los que lograría su mayor auge artístico y monumental. El poder de los marqueses fue sustituido por el de los Vicarios, institución que alcanzó su mayor esplendor en Estepa, siendo la Vicaría General, con jurisdicción “vere nullius” hasta 1874.

En el siglo XIX, por su situación geográfica fue utilizada por los antinapoleónicos y los bandoleros como escondite como fueron Juan Caballero, José María el Tempranillo, el Vivillo y el Pernales.

En 1886, la Reina María Cristina, le concedió el título de Ciudad por Real Decreto.

ORÍGENES DEL MANTECADO

El origen del mantecado data del siglo XVI propiciado por el excedente de cereales y manteca de cerdo que se daba en esta parte de Andalucía. Unos dicen que en Estepa y otros en Antequera...

En aquellos tiempos Estepa tenía una notable cabaña de ganado porcino que pastaba libremente en grandes extensiones de encinar. Los árboles desaparecerían en el siglo XVIII, eliminados por las tropas francesas para evitar que allí se escondieran los guerrilleros y posteriormente los bandoleros. Quedando el paisaje como ahora lo conocemos, llanura de cereal.

Por esas fechas, ya se elaboraban "tortas de manteca" en las casas del pueblo y en el Convento de Santa Clara, según demuestran sus archivos históricos que nos hablan de los recipientes utilizados en su elaboración.

Sin embargo, en 1870 ocurrirá un hecho que va a cambiar la historia. El inicio de la
Micaela Ruíz Téllez
comercialización del mantecado se produjo en 1870 cuando Filomena Micaela Ruiz Téllez, conocida por el apodo "La Colchona", se los diera a su marido, que era transportista de Estepa a Córdoba, para que los vendiera en los mercados por los que pasaba.

El éxito de Micaela se basó en una mejora sencilla a la par que ingeniosa: secarlos. Gracias a esto, el mantecado resiste mejor el transporte y almacenaje, y también aumenta el periodo en el que el mantecado conserva sus cualidades como si acabase de salir del fuego.

La fórmula tuvo tal éxito que los hornos comenzaron a darle ese punto por el cuál el mantecado siempre está tierno por dentro y prieto por fuera. En 1934 había alrededor de 15 casas en Estepa que se habían convertido en pequeñas fábricas y poco a poco se fueron abriendo mercados cada vez más lejanos.

GRANDES BATALLAS

LA BATALLA DE ASTAPA

 La ciudad de Astapa (Estepa), fue poblada, como hemos visto, entre otros pueblos por los
cartagineses, enemigos de los romanos. Durante la segunda guerra púnica los cartagineses de Astapa, tenían en continua alerta a las ciudades romanas de la comarca. Contra estos acudió Lucio Marcio en el año 206 a.c., con ánimo de exterminarlos. Aunque probablemente tiene bastante de leyenda, cuentan las fuentes que sitiados los astapenses por las legiones, resolvieron antes que rendirse y morir como esclavos hacer una gran pira de leña y colocar en ella a los ancianos, mujeres y niños junto con sus riquezas. Confiaron la
Avance romano  en la Península Ibérica
custodia de la ciudad a cincuenta mancebos armados que tras la previsible derrota habrían de arrojarse al fuego junto con todos los supervivientes. Ante la inminente contienda se reunieron cuantos eran capaces de llevar armas, jurando darse muerte antes que dejarse vencer. Llenos de arrojo y desesperación salieron al campo de batalla con tal violencia que hicieron vacilar y retroceder a las legiones. Pero los romanos repuestos de la intimidatoria bravura astapense se rehicieron trabando rudo combate hasta acabar con todos ellos. Los romanos furiosos entraron en la ciudad contemplando asombrados como los astapenses se arrojaban y consumían entre las llamas antes que perecer bajo la espada de Roma. Fue tomada la ciudad, pero sin botín de guerra ni cautivos.


LA BATALLA DEL MADROÑO

Desde el Balcón de Andalucía, se puede contemplar, en el otero fortificado, la impresionante vista de la campiña recordando la épica gesta de la batalla del Madroño
acaecida hacia 1462, en tiempos de Enrique IV. Fue en ese mismo lugar donde Abul Hasán Alí (Muley Hacén o Albohacén), hijo y heredero del emir Sa’d y alcaide de Loja (Granada), es derrotado por los castellanos de Rodrigo Ponce de León (hijo del 2º conde de Arcos) y Luis Pernía (alcaide de Osuna) en la batalla del Madroño, no lejos de Estepa.

Muhammad XI, sultán de Granada, trató de aprovechar en su favor los problemas del reinado de Enrique IV, y envió a su hijo Abu al-Hasan Ali ben Saad conocido como Ali Muley Hacen con un ejército de quince mil infantes y dos mil quinientos caballos, a correr los campos cristianos. Entró talando los campos de Estepa, saqueó su arrabal, robó los ganados, y con muchos cautivos se volvía a Granada. El primogénito conde de Arcos y el alcaide de Osuna marcharon al socorro del castillo de Estepa. Al llegar a la ciudadela ostipense se informaron por su alcaide Martín Gutiérrez de los Ríos de la hueste numerosa del granadino. En el sitio que llaman Peña Rubia, en la sierra de Estepa, dieron alcance a la retaguardia, y la siguieron hasta la atalaya del Madroño donde se entablo una ruda y legendaria contienda. El referido alcaide santiaguista Martín de los Ríos, señor del mayorazgo de Morillo y comendador alcantarino de Benfayan, murió en dicha batalla.