martes, 20 de agosto de 2013

Asedios, Cercos y Sitios de Gibraltar (I): Antecedentes.


Gibraltar fue conocida en la antigüedad como Calpe, una de las dos míticas columnas de Hércules, y posteriormente denominada de la forma actual como derivación del árabe Yabal T?riq, o "montaña de Tariq", en recuerdo del general Táriq ibn Ziyad, quien dirigió el desembarco en este lugar de las fuerzas del Califato Omeya en 711, construyéndose un castillo en 744.

Existen evidencias acerca del poblamiento del peñón por el hombre de Neandertal. Se encontró un cráneo perteneciente a dicha especie en la cantera de Forbes en 1848, de hecho antes del descubrimiento "original" en el valle de Neander. En 1926, se encontró el cráneo de un niño neandertal en la Torre del Diablo. De acuerdo con las más novedosas teorías y hallazgos, fue un gran centro de intercambio cultural entre ambos lados del Estrecho, poniendo de manifiesto las investigaciones que los modos de vida y las tecnologías de caza y pesca fueron similares.


Los fenicios visitaron la zona en una época tan temprana
como el 950 a. C. Gibraltar y Abila (antigua ciudad y promontorio en la actual Ceuta) formaban las llamadas Columnas de Hércules, que los marineros fenicios marcaron con unas columnas de plata para señalar a los pueblos mediterráneos los límites seguros de navegación.
Aunque es posible que los primeros en navegar por el peñón fueran los fenicios, los antiguos griegos creían que el héroe mítico Hércules abrió el estrecho de un solo golpe para poder unir el mar mediterráneo con el Océano Atlántico para así seguir en busca del ganado del gigante deforme Gerion que posiblemente vivía en África.

El descubrimiento de un santuario consagrado a Melkart, el Hércules fenicio, al pie del Peñón de Gibraltar, ha sacado a la escena de la actualidad de nuevo la trascendencia de este enclave en la antiguedad. Al pie mismo del promontorio, una gran abertura de unos treinta metros de altura, visible desde el mar, daba entrada a la cueva sagrada en la que los navegantes fenicios y griegos depositaban sus ofrendas propiciatorias para sus singladuras por el Atlántico.

Popularmente desconocida e históricamente olvidada es la presencia romana en lo que se llamó La Línea de Gibraltar. 

De este entorno, la ciudad más próspera que existió en aquellos tiempos fue Carteia. Sus orígenes datan de época íbero cartaginesa, convertida posteriormente en una gran y brillante ciudad del Imperio Romano. Comerciante y pesquera, albergaba un cinturón poblacional importantísimo, con cómodas villas, factorías e industrias.

Tenemos que esperar hasta la presencia musulmana en la península para que nos lleguen reseñas fidedignas en las que el peñón se convierte en protagonista de refriegas, asaltos, fortificaciones y asedios, cobrando a lo largo del tiempo cada vez más importancia estratégica.

En julio del año 710 un berberisco llamado Tarif realiza una incursión por los llanos de Tarifa y sus montes. Se trataba de explorar la posibilidad de un ataque de más largo alcance. Desde Tánger, en cuatro barcos, pasaron a la isla de Tarifa un total de 400 soldados de a pie y 100 jinetes. Según narra Arib, un cronista del siglo X, las tropas desembarcaron frente a Tánger, en el lugar llamado hoy, a causa de este hecho, la isla de Tarifa; desde allí mandó incursiones a los alrededores, hasta Algeciras, y tomó cautivos, un botín considerable y volvió sano y salvo.


    El éxito de este ataque, protagonizado por bereberes, animó a los árabes a la realización de una depredación que tuviera mayores dimensiones. El rey godo Rodrigo se hallaba en ese momento en el norte de Hispania combatiendo una sublevación de los vascos; al conocer la noticia de la incursión de Tarif, algún tiempo después, decidió reorganizar su ejército y marchar hacia el sur.

Tras varios meses de preparativos, el emir Tarik empieza a ocupar posiciones en la costa ibérica para comenzar la invasión. Los soldados fueron transportados en varios viajes con barcos comerciantes locales hasta Gibraltar (crónica mozárabe 754), entre otro destinos. 

En la obra de Fath al-Andalus, "La conquista de al-Alandalus", obra anónima del s. XI, vemos como el autor hace referencia al Istmo donde actualmente se asienta La Línea de la Concepción, relatando las actividades bélicas de la caballería: "...a continuación, una vez que se hubieron pertrechado, salió de la montaña y se precipitó hacia EL LLANO haciendo algaras, hasta conquistar Carteya y llegar a la laguna". (El concepto "laguna" hace referencia a la Bahía de algeciras).

El historiador iraquí Ibn al Atir (1160-1233), nos cuenta cómo las tropas musulmanas salieron de Gibraltar conquistando los asentamientos visigodos ubicados en las zonas llanas hasta llegar a Algeciras (arenales del istmo, falda de Sierra Carbonera y vegas de los ríos Guadarranque y Palmones). Entre estos asentamientos incluiríamos a Carteya y al grupo de construcciones visigodas pobladas que existieran en la falda de Sierra Carbonera, herencia a su vez del Imperio Romano. En la obra podemos leer: "Una vez todas sus tropas
hibieron desembarcado en el promontorio,avanzó en EL LLANO... Después de entrar en EL LLANO conquistó Algeciras y otros lugares".

De igual modo aparece en el relato posterior de Al-Himyari, geógrafo de los s. XIII-XIV: "Tarik desembarcó al pie de Gabal Tarik (Gibraltar), un sábado del mes de saban del año 92 (24 de mayo de 711 - 21 junio del mismo año) a la cabeza de una tropa de 12000 hombres... Desembarcó pués en Gibraltar y realizó incusciones en los LLANOS de los alrededores".

En cuanto a las tropas que campearon por el istmo, según la obra anónima del s. XIV "Dikr bilad al-andalus", estaban compuestas por "12000 hombres, de los cuales 10000 eran bereberes, 2000 era árabes y 700 negros. A estos últimos los colocó, una vez en tierra en la vanguardia de las tropas con un aspecto aterrador, de modo que los godos se atemorizasen al ver tales figuras".

A partir de aquí, Tarik vuelve a Gibraltar para reorganizar sus tropas y conociendo que el rey visigodo, Rodrígo, se dirigía a Gibraltar, tarik salió a su encuentro. Tras ocho días de batalla, traicionado por los hijos de Witza que acompañaban a Rodrigo, este desapareció en la batalla y posiblemente muriera ahogado en el rio Guadarranque al intentar vadearlo.

Durante los cuatro primeros siglos de control musulmán no se le concede al peñón gran trascendencia. No fue hasta 1160 que el califa almohade Abd al-Mumin ordenó la construcción del primer asentamiento permanente, incluyendo una fortificación. La torre principal del castillo sigue en pie en la actualidad.

La zona se mantuvo en relativa calma casi durante seis siglos, a pesar de esporádicos desembarcos enemigos sin mayor trascendencia (en 860 se produjeron los primeros, en este caso de normandos, en la zona), pero el primer sitio como tal fue realizado en 1309 durante el reinado de Fernando IV por Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, reconquistándose la fortaleza. Entre los siglos XIV y XVI fue sitiada en otras nueve ocasiones por castellanos, moros y turcos. De los catorce sitios que sufrió la ciudad de Gibraltar, los cuatro últimos corresponden al s. XVIII, todos ellos a consecuencia de la ocupación del Peñón en la Guerra de Sucesión española (1701-1714).

Como vemos, durante los últimos setecientos años la historia militar de esta plaza ha sido bastante intensa, ha sido mora y cristiana, española e inglesa, hasta la situación actual, y por tanto le iremos dedicando una entrada a cada uno de los catorce asedios sufridos por orden cronológico.


Fuentes: